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miércoles, 25 de agosto de 2010

Sólo un cuento!"el gaucho y la polaridad"


EL ESTERO DEL SABIO


CUENTO CORTO SOBRE UN SABIO SIN DIENTES.
Caminaba por la llanura de “la Banda Oriental” un peregrino muy léido; el vuelo sorpresivo de una perdiz, la huída de un aperiá hacia el arroyo y el hombre se inspira para ir hasta el monte a tomar el agua viva y sana del arroyo Corrales de Cebollatí.
Al hundir las patas en el barro del estero divisó una columna de humo entre unas coronillas que parecían salir del agua; pero los juncos como pa´ quinchado no dejaban ver.
Se fue acercando y el agua ya le enfriaba las rodillas cuando se subió a un ceibo retorcido y vio un cristiano que dormía semisentado sobre unas pajas que había apilado entre 2 coronillas. Tenía un Primus prendido y al costado un fueguito con brasa donde cocinaba una tararira.
El caminante le sacó conversación al baqueano que aparentaba 70 años y le habló de temas profundos como  el bien y el mal, que las religiones eran el opio del pueblo, que la educación y bla, bla blá.
El viejo callado.
El caminante con hambre y curiosidad le preguntó la edad. 
El viejo dijo: " Mi padre me inscribió en el pueblo en 1911 y yo era un pibe, debo tener  105 años más o menos".
El caminante contestó asombrado: "¡Paaa... Yo le daba 70".
 Viejo:" M´hijo, a los 70 tenía todos los dientes una mujer acá en el monte y 2 en el pueblo..Sonrió. Hace 7 años me quedé viudo y me retiré definitivamente al monte, cazo nutria, capincho y pesco, tengo una majadita en campo ajeno."
Caminante:"¡Ojo! gritó asustado,¡ una crucera ! y vio como se le prendía al viejo; más asustado: gritaba como loco: Lo llevo al pueblo precisa un médico, toxicólogo, antídoto".
Viejo: "No se preocupe m´hijo yo hace muchos años ; de antes de perder los dientes ya no veo mal, ni veo bien, el frío no molesta, las cruceras no envenenan, yo sólo veo a Dios. Arrime un pan que lo convido con la tararira y tinto porque ya ando con sueño." Cerro los ojos y el sabelotodo quedó pensando:¿Porqué no me habré callado?¡Cuánta pavada dije frente a un Sabio!
Rascándose la cabeza decidió pedirle al Maestro durmiente que lo tomara como discípulo.
        
Y al inclinar la vista vió pasmado a un inocente bebé que roncaba como un viejo de 105 años bien llevados.
MORALEJA: Quien entienda la polaridad se volverá como niño.






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